Dos meses en lucha

Hace casi dos meses, la noticia de la toma de posesión del predio destinado a la Planta de tratamiento y enterramiento de residuos de Cormecor S.A. por parte del intendente de Córdoba, Ramón Mestre, corría como un reguero de pólvora a través de toda Villa Parque Santa Ana. Los vecinos comenzaron a consultar a través de las redes sociales del barrio sobre qué era aquel proyecto. Luego de la primera reunión en la Plaza del Ángel de Santa Ana, se decidió el primer corte de ruta 5. Muchas cosas han sucedido desde aquel 7 de octubre.

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Hace casi dos meses, la noticia de la toma de posesión del predio destinado a la Planta de tratamiento y enterramiento de residuos de Cormecor S.A. por parte del intendente de Córdoba, Ramón Mestre, corría como un reguero de pólvora a través de toda Villa Parque Santa Ana. Los vecinos comenzaron a consultar a través de las redes sociales del barrio sobre qué era aquel proyecto. Luego de la primera reunión en la Plaza del Ángel de Santa Ana, se decidió el primer corte de ruta 5. Muchas cosas han sucedido desde aquel 7 de octubre: Reuniones informativas con los biólogos Raúl Montenegro y Ricardo Suárez, asambleas populares, cortes de ruta, caravana de reconocimiento del predio, Acampe, movilizaciones a Córdoba, acciones sorpresivas en reuniones de funcionarios de Cormecor S.A., reclamos frente a sus viviendas, caravanas informativas a otras localidades, peñas de aguante al Acampe y eco-peñas, bicicleteadas, exposiciones artísticas, talleres de concientización sobre el tratamiento de la basura en origen, audiencias con intendentes y otros funcionarios públicos, pedidos de información a organismos públicos, acciones legales….

Tanto es el trabajo colectivo, la movilización de energías conjuntas, que no parece que hayan pasado apenas dos meses, sino, años. La intensidad de esta movilización comunitaria es tal, que todos los vecinos movilizados coinciden en que no volverán a ser los mismos y Santa Ana, tampoco. Personas que habitaban este conglomerado de barrios diversos, seccionados territorialmente y caracterizados por clases sociales diferentes -que en la mayoría de los casos no se habían visto antes a la cara- se transformaron en vecinos, en pares de una misma comunidad unidos por un mismo objetivo. A la fragua de la amenaza de la instalación de un Megabasural, la diversidad social se unió al servicio de una sola causa: Defender el derecho de todos los habitantes a continuar viviendo en un ambiente saludable.

La consigna elevada por los vecinos autoconvocados del departamento Santa María es que cada persona, cada barrio, cada municipio debe hacerse responsable de sus basura construyendo y ejecutando políticas de “basura cero” y tratando sus residuos dentro de sus jurisdicciones.

Comenzar por casa

El último sábado al mediodía, representantes de Vecinos autoconvocados “Santa María sin Basura” se reunieron con el intendente de Santa Ana, José Luis Becker y concejales, para comenzar a diseñar conjuntamente un Plan de reducción de la producción de residuos domiciliarios. Se propuso hacerlo a través de la educación ciudadana sobre métodos de separación, clasificación y reutilización de residuos en origen. De tal modo que potencie los procesos de recuperación de materiales inorgánicos mediante el reciclado, como así también el adecuado tratamiento de los materiales orgánicos a través del compostaje. Contaron con el apoyo y asesoramiento del biólogo Ricardo Suárez. Discutieron diversas alternativas de acopio, procesos de reciclado, reutilización, etc.

Este es el comienzo de un largo proceso orientado a convertir a Santa Ana en una comunidad ecológicamente sustentable que se hace totalmente responsable de sus residuos.

 

 

Sin tregua reclaman a los responsables

El sábado 3 por la tarde, un grupo de 20 autos partieron desde el arco de Santa Ana con destino a Córdoba. En barrio Jardín Espinoza se detuvieron frente a la casa del presidente de Cormecor S.A., José Aiassa, entonando cánticos y llevando banderas con consignas contra el basural. Allí los esperaba una decena de uniformados fuertemente muñidos de escudos, cascos y garrotes. Los jóvenes, adultos, ancianos y niños se mantuvieron firmes frente al domicilio reclamando por sus derechos a vivir en un ambiente sano y, por tanto, en contra de la instalación de uno de los enterramientos de basura más grandes de Sudamérica a pocos metros de su pueblo.

Nueve fines de semanas en la ruta

Ayer, los vecinos de Santa Ana realizaron el noveno corte de media calzada de la ruta 5 para hacer saber a todo el que quiera escuchar las razones de su oposición a la instalación de Cormecor S.A. en ese predio. Dejan en claro que este pueblo no se rinde y hará de su unidad y razón la fuerza para impedir que el negocio de la basura metropolitana transforme al departamento Santa María en territorio de sacrificio.

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